Sainsbury’s nos cuenta los orígenes de Papá Noel en un spot navideño repleto de magia

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Durante estas fechas próximas a la Navidad, cada año, siempre hay alguna marca que se adjudica la épica y nos narra historias fantásticas cargadas de espíritu navideño. Algunas más que otras consiguen llegarnos, hacernos sentir, sin embargo, muy pocas consiguen emocionarnos hasta el punto en el que vivamos la narrativa como si nosotros fuéramos parte de ella. Y eso es exactamente lo que ocurre con el anuncio de estas navidades que ha realizado Sainsbury’s: una auténtica historia de Navidad en toda regla.

El anuncio de Navidad de Sainsbury’s se podría decir que lo tiene todo para ser uno de los anuncios favoritos de esta temporada: personajes sacados de una novela de Dickens, nieve a raudales, una historia con moraleja y un espíritu navideño que se puede palpar en cada frame del metraje.

Sainsbury’s, que celebra su 150 aniversario, viaja en el tiempo hasta la Inglaterra de la revolución industrial de finales del siglo XIX donde nos presenta la historia del pequeño Nicholas, un huérfano de orígenes extremadamente humildes al que se le acusa de haber robado una pieza de fruta, concretamente una mandarina, en una de las tiendas de Mary Ann y John James Sainsbury’s, fundadores de la cadena de supermercados británica. Por ello, Nicholas —quien comparte muchas similitudes con el Oliver Twist de Dickens, también protagonista de una serie de infortunios— es condenado a ser desterrado de la ciudad, más allá de la civilización donde un terrible frío se encargaría de proporcionarle un fatídico y funesto destino. Alejado por completo del mundo y cuasi al borde de la congelación, Nicholas parece haberlo perdido todo, sin embargo, ocurre un suceso completamente inesperado. Como si de un ángel caído del cielo se tratase, aparece Mary Ann movida por la injusticia para salvar al chico, rescatándolo del trágico destino al cual se le había sometido injustamente, obsequiándole con la misma desafortunada fruta que le había traído tanta desgracia. Sin esperar nada a cambio más que un acto de buena voluntad, la dueña de Sainsbury’s recompensa al joven chico con un saco de paño repleto de mandarinas, un regalo que el joven no podría pagar nunca con dinero ni nada material pero sí que al menos podría tomar la iniciativa de ayudar al resto de sus compañeros huérfanos. ¿Cómo? De una forma que a todos nos resulta muy familiar.

En definitiva, sea verdad o mentira la historia que nos ha contado Sainsbury’s no cabe duda de que esta aproximación acerca del origen de Santa Claus, uno de los personajes más emblemáticos de la Navidad, no deja indiferente.

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