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“The Hungry Games”: el advergaming de Snickers para chuparse los dedos

Snickers se ha convertido en una marca con una imagen que resulta perfectamente reconocible en todo el mundo. Su publicidad es inconfundible. Esa preocupación por mantener siempre el mismo tono en sus campañas hace que sea una marca digna de ser estudiada. En definitiva, Snickers es única.

Hasta ahora Snickers ha mantenido siempre una fuerte comunicación publicitaria a través del medio televisivo, sin embargo, la marca, consciente de que su público —gente joven— cada vez ve menos la televisión, ha tenido que buscar alternativas y hacer algo diferente. De ahí que la última acción publicitaria haya tenido lugar en redes sociales. Y no una acción cualquiera, sino una que realmente ha conseguido destacar entre la marabunta de contenido que circula por ahí.

Las redes sociales es un buen lugar para iniciar una campaña, pero aun eligiendo este medio aún no lo tienes todo sobre seguro. ¿Cómo interactuamos con un público con el que es tan complicado captar su atención? Difícil, aunque no imposible. He ahí cuando a la ecuación entra el advergaming.

A lo largo de esta última década la industria del videojuego ha crecido exponencialmente y se ha diseminado por multitud de plataformas distintas —PC/MAC, consolas, smartphones, etc.—, logrando así que el mercado de los videojuegos sea cada vez mayor y más atractivo para su audiencia: un público, mayormente joven, que consume a diario.  Por eso mismo Snickers ha dado en el clavo con The Hungry Games, una campaña adaptada perfectamente a su público pero, sobre todo también al medio. Y además, ojo con el naming que, además de que ser un guiño a la franquicia The Hunger Games, a mi parecer, no podría ser más acertado ya que se adapta a la perfección a su claim: No eres tú cuando tienes hambre.

The Hungry Games fue una acción de corta duración, como la mayoría de campañas de redes sociales, que se manifestó en las Stories de Instagram a modo de “hack” a través de 7 mini-juegos distintos —un pixel art que, a mi parecer, tiene una estética retro muy atractiva y cuidada— y con personajes de lo más variados. El mecanismo consistía en mantener el pulgar en la pantalla en el momento correcto después de la cuenta regresiva, sin embargo, no había forma de ganar. Los mini-juegos estaban hechos a propósito para que el jugador perdiese y así conseguir el propósito de la marca: demostrar al público que lo que necesita para ser uno mismo, y poder ganar en este caso, era comer un Snickers. Y, por eso mismo, al final de cada juego los jugadores que deslizaban la pantalla hacia arriba, tal y como indicaban las instrucciones que aparecían en pantalla, podían conseguir una muestra gratuita del producto. Genial, ¿verdad?

En fin, esperamos con ansías que la marca siga por este camino porque nos encanta lo que está haciendo. ¡Un hurra por Snickers!

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