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Burberry nos invita a explorar su pasado a través de un storytelling de ensueño

Una marca es como cualquier ser vivo: nace, vive y muere. Su esperanza de vida es relativa, como la nuestra, pero a diferencia del ser humano hay marcas que pueden llegar a vivir lo suficiente como para atestiguar varios cambios generacionales. Cuando ves todas esas marcas que nacieron el siglo pasado o el anterior y siguen hoy al pie del cañon más dignas que ninguna cargando con todo ese heritage, te das cuenta de que gran parte de la formula del éxito se basa en la supervivencia.

Hace unos días Burberry nos demostró que la supervivencia es lo suyo cuando anunciaba su 160 aniversario. 160 años, ¡qué locura! Imaginaos todo lo que ha vivido la marca desde 1856, cuando el inglés Thomas Burberry -21 años- decidió dedicarse a vender ropa de abrigo. ¿Quien le iba a decir al joven sastre que su marca llegaría donde ha llegado? Si queremos medir lo mucho que ha conseguido la marca Burberry a lo largo de la historia, tan solo tenemos que ver la trayectoria de su icónica trench coat, uno de sus mayores éxitos.

La gabardina de Burberry nació como respuesta a una necesidad, como la mayoría de productos y servicios. En su caso fue dentro de un entorno militar: la Armada inglesa de principios del siglo XX buscaba un sustituto ligero del pesado uniforme y Thomas Burberry supo encontrar la respuesta. En 1912 la gabardina se convirtió en una opción clave para los exploradores polares que les otorgaba vulnerabilidad ante las condiciones inhóspitas que tenían que hacer frente. Por si fuera poco, el célebre explorador Ernest Shackleton llevó la gabardina de Burberry durante tres expediciones. Casi 50 años más tarde aterrizó en el cine sobre los hombros de Humphrey Bogart en Casa Blanca, marcando un antes y un después, inmortalizándola para la posteridad. Pero no fue hasta que los Beatles la llevaron cuando realmente se convirtió en un icono de la moda entre la gente joven y terminó por declararse como una de las prendas más famosas de la historia de la moda masculina. Casi nada, ¿verdad?

Imaginaos el grado de dificultad que supone para una marca de las características de Burberry, que ha recorrido tanto y ha visto tanto, encontrarse en su 160 aniversario y tener el reto de tener que celebrarlo de una forma digna que esté a la altura de las circunstancias. La forma que ellos han elegido más oportuna para conmemorar todo lo que significa Burberry ha sido a través de un fashion film. Y no uno cualquiera, sino uno digno de ser uno de los mejores del año como mínimo. Y es que en Burberry, sin la ayuda de ninguna agencia de comunicación externa, han sabido condensar perfectamente la historia de su fundador en una pieza publicitaria de ensueño que nada tiene que envidiarle a muchas superproducciones cinematográficas.

“The Tale of Thomas Burberry” es la pieza de la transición que da por finalizado el preludio e inaugura por todo lo alto la campaña navideña. Asif Kapadia, director de Amy y ganador de un Óscar y 4 premios BAFTA, ha sido el encargado de orquestar está obra maestra y de dirigir un elenco de cine. Como main characters tenemos a Domhall Gleeson –al que hemos pedido ver, entre muchas de sus apariciones, en Star Wars: El Despertar de la Fuerza como General Hux o en las dos últimas de Harry Potter como Bill Weasley-, interpretando a Thomas Burberry, y a Sienna Miller -de El Francotirador, entre sus actuaciones más destacadas, encargada de interpretar a la esposa del sastre. Lily James -quien encarnó el papel de Cenicienta- y Dominc West -de The Wire– dan vida al reparto secundario. Lily es Betty, un personaje ficticio inspirado en los logros de la vida real de la piloto Betty Kirby-Green, mientras que Dominc se pone en la piel del mismísimo Sir Ernest Shackleton.

A modo de trailer cinematográfico, con una duración de algo más de 3 minutos, el fashion film selecciona los hitos más importantes que definieron la vida del visionario y pionero Thomas Burberry e hicieron que su estilo y su marca llegasen hasta donde han llegado. En este storytelling no solo vemos como la trech coat de Burberry consiguió ver la luz y ser un éxito, sino también las desdichas que tuvo que atravesar el fundador como cualquier ser humano. No podemos olvidarnos de que aunque el paso del tiempo tiende al a mitificación, detrás de cualquier marca siempre hay un rostro -o varios- muy humano que le da sentido a todo.

¿Y qué hay de la música? Detrás de toda gran pieza cinematográfica o publicitaria casi siempre hay una composición musical encargada de aportar la magia auditiva y de convertir una historia mundana en algo extraordinario. La música, sin lugar a dudas, es uno de los componentes dramáticos más importantes. Traza el cómputo afectivo del espectador y hace virguerias con nuestras emociones. En este caso no ha sido un tema musical ad hoc, sino uno ya creado: Diminuendo de Lawless con Britt Warner. Aun así, coincidiréis conmigo en que la elección no podía haber sido más acertada.

¿Conclusión? Gracias a esta pieza conocemos mejor a Burberry. La marca británica nos ha demostrado, de una forma cuasi poética, que es mucho más que una gabardina y una bufanda de cuadritos. Pero no cabe duda de que quien ha aprendido más con este ejercicio de nostalgia es la propia marca. Ahora Burberry ha recordado algo muy importante que muchas veces olvidan las marcas: el verdadero propósito que da sentido a su existencia.

Y a todo esto, ¿para cuando la película? 🙂

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