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La dictadura del Like👍: ¿Somos conscientes de lo que aprobamos en las redes sociales?

El mundo de las redes sociales aparentemente es simple pero su trasfondo es mucho más complejo de lo que pensamos. Independientemente de que las empresas se beneficien acosta del tráfico de nuestros datos personales, hay cuestiones de carácter social que pueden llegar a ser mucho más preocupantes.

En muy poco tiempo hemos dejado atrás muchos hábitos del mundo analógico sin apenas darnos cuenta y los hemos ido sustituyendo por otros a medida que nos hemos ido adaptando a las nuevas reglas del gobierno, casi impuesto, del mundo digital. Ha pasado todo tan deprisa que nos hemos dejado llevar por la inercia sin ser conscientes de lo que perdíamos o ganábamos. Simplemente nos adaptamos, como buenos supervivientes que somos.

El abrumador cambio social que han promovido las nuevas formas de comunicación nos muestra una imagen de una realidad en la que muchos nos hemos convertido en fervientes seguidores de la dictadura del like y del doblecheck. ¿Suena un poco exagerado? Sí, claro, pero hay razones de sobra que respaldan esa visión. Hay mucha gente adicta a las RRSS básicamente por culpa de la búsqueda incesante de reconocimiento. La gente más joven es la más voluble y en la mayoría de las ocasiones es la más perjudicada. Ahora ya no solo buscamos la aprobación de nuestros amigos o familiares, sino que también nos importa lo que puede pensar un desconocido que vive en la otra punta del mundo, alguien que ni siquiera debería importarnos y con el que probablemente nunca lleguemos a coincidir después de haberle dado las gracias por haber comentado la última fotografía que hemos subido a nuestra cuenta de Instagram.

Que conste que no estoy metiendo a todo el mundo en el saco, por suerte, no estamos todos tan obsesionados. Pero es evidente de que si que existe un patrón más que significativo que comparten muchas personas y que, al menos, se debería tener consciencia sobre ello porque, en exceso, no todo es tan bonito.

Cuando te abres una cuenta en Facebook, Instagram, Snapchat… firmas un contrato tácito en el que abres tu lado más personal al mundo. Y si te descuidas un poco y te dejas llevar por la rueda 2.0, en cuanto menos te lo esperas, entras en un bucle y te das cuenta de que apenas gozas de ningún tipo de intimidad. Todo el mundo lo sabe prácticamente todo sobre ti: dónde vives, que haces, que te gusta, etc.

Bueno, bueno, parece que me esté flipando mucho y que me haya metido un maratón de Black Mirror, pero no, todo esto ha venido a razón de haber visto el misterioso perfil de Instagram de Louise Delage (louise.delage), cuya biografía nos dice que tiene 25 años y es francesa, y además nos muestra una cita aspiracional: 25 yo / Paris 🇫🇷 / ✨ Whatever you are, be a good one. ✨.

Aparentemente Louise parece una instagramer muy normal, pero en muy poco tiempo consiguió sumar miles y miles de seguidores. 66.000 seguidores aproximadamente en apenas dos meses con tan solo 150 publicaciones. ¿Como lo hizo? Eso mismo se preguntó la gente cuando empezó a aparecer su nombre en la conversación social media. ¿Una nueva influencer con buenos contactos? No, nada de eso. Si analizáis sus fotografías sin escudriñar demasiado no veréis nada más que una chica a la que le gusta estar en activo y, sobre todo salir de fiesta. Algo muy habitual entre la gente joven, ¿que hay de raro en todo eso?

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Si os fijáis más veréis que hay una constante que se repite prácticamente en todas las fotografías. Fijaos, ¿la habéis visto ya? En efecto, a Louise le gusta beber, y mucho, o al menos ostentar de ello porque en prácticamente todas sus fotografías tiene una copa en la mano o una botella cerca de ella. Eso no es muy normal, ¿no? Vale que cuando sales de fiesta te hagan una foto y dé la casualidad de que tengas el cubata en la mano, pero vamos, una simple coincidencia. Pero eso de que vayas a donde vayas tengas que estar bebiendo alcohol muy normal no es, ¿no? Al igual que tampoco lo es que la gente le haya dado miles de likes a sus fotografías sin ton ni son, sin ser conscientes de que lo único que hacían era aprobar que beber alcohol a todas horas y en todas partes es cool.

Supongo que llegados aquí ya os habréis olido que todo esto es una especie de experimento social de alguna marca, ¿me equivoco? Pues estáis en lo cierto: Louise Delage no existe, no es real. Toda esta patraña forma parte de “Like my addiction” -el nombre le viene que ni pintado-, una campaña social media que ha llevado a cabo Addict Aide durante dos meses, con la ayuda creativa de la agencia francesa BETC, para demostrar el grado de inconsciencia que existe en relación a casos como este y de lo fácil que es que el alcoholismo mezclado con el glamour y unas buenas vistas pase desapercibido para la mayoría. Y es que beber alcohol de vez en cuando está bien, pero beber constantemente, por más joven y guapa que seas no tienes otra etiqueta que la de alcohólica y eso no mola nada.

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Y esa es exactamente la cuestión subyacente que refleja la campaña para prevenir acerca de una enfermedad que, por muy banal que parezca, es muy grave, pero por suerte tiene solución. Y si uno no puede remediarlo por sí mismo -obviamente no es nada fácil, al igual que dejar de fumar-, pues tiene que recurrir a empresas especializadas como Aid para desintoxicarse.

En fin, así es la vida.

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