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El nuevo corto publicitario de MINI Cabrio al más puro estilo Nolan

Ayer vi en televisión el nuevo trailer-anuncio del MINI Cabrio que invita al telespectador a descubrir cómo continua la historia en su página web. Los 20 segundos del anuncio, por sí solos, son poco reveladores. El principio no es espectacular, ni tampoco hay nada especial, más que el coche -todo hay que decirlo-, que me condujera a tomar la decisión de seguir viéndolo en su web. Entonces, ¿por qué iba a tener la necesidad de tener que someterme a los encantos desconocidos de una campaña que parte de una estrategia publicitaria puente (TV-Internet), y conectarme a su página web para averiguar más sobre la historia inacabada? Como decía, el coche me llamó la atención y, por supuesto, tenía la curiosidad de querer descubrir el final.
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Muchas marcas emplean la misma estrategia que ha llevado a cabo MINI en su última campaña: crear un corto publicitario tentador para anunciar el lanzamiento de un nuevo producto/servicio, y además, un trailer para anunciarlo en medios convencionales (TV, Radio y Prensa). Pero no saben -o quieren negarse a aceptarlo-, que mucha gente no está dispuesta a “cruzar ese puente”, y cuando digo gente, también incluyo el público potencial que la marca quiere captar.
Cuando una marca como MINI (división de BMW), tiene el presupuesto necesario como para realizar un corto publicitario, al más puro estilo hollywoodiense, es más que respetable su decisión de gastarse todo el pastizal que quiera. Cada uno hace con su dinero lo que quiere, pero eso no significa siempre que sea lo más adecuado. Entonces, ¿son un error este tipo de campañas? Depende.

La idea de crear un corto publicitario de casi 10 minutos y difundirlo en la red, para luego anunciar ese mismo anuncio en otro medio, sin tener la seguridad de que esa puerta va a querer abrirla tu público objetivo, es cuando menos arriesgada. Ahí es donde reside uno de los principales problemas que pueden hacer que cojee la campaña y que no alcance los resultados esperados.
¿Hay otras formas de anunciar un corto publicitario que no sea construyendo puentes entre medios y que el público no se pierda por el camino? Sí. ¿Cómo? Acotando el territorio y centrarse en el espacio donde verdaderamente nuestra audiencia va a tener más probabilidades de darle al play: Internet. Ahí es donde está la probabilidad de éxito para una verdadera campaña social media. Y por supuesto, a merced de la creatividad necesaria como para entretejer un entramado lo suficientemente extenso que consiga reconducir la mirada dispersa del público objetivo potencial hacia el lugar interesado, en este caso, el microsite que alberga el corto.
Si tu verdadero objetivo es llegar a tu público objetivo que se encuentra en la red -fundamentalmente, redes sociales-, ¿por qué gastarse más dinero en un spot para televisión? Básicamente porque la TV sigue teniendo un gran alcance de audiencias y consigue generar un gran número de impactos. Por no decir, que aún sigue existiendo el pensamiento de que la televisión sigue siendo el medio estrella de la Publicidad, como si las campañas publicitarias en Internet no fueran igual de respetables o efectivas. Quizás no sea así y me equivoque, pero es la sensación que me da a mí. Aún hay muchas marcas que no se atreven a mojarse y darle un voto de confianza a Internet con el fin de convertirlo en el epicentro del mensaje publicitario.
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Independientemente de que este tipo de estrategias publicitarias sean más efectivas o no -al fin y al cabo eso es muy relativo-, el anuncio me ha gustado, y el coche, también -sí, lo he dicho otra vez-.
La campaña “online” de “Stay Open” ha generado un microsite para albergar el corto publicitario, además de toda la información necesaria para estar enterado sobre las prestaciones del automóvil. El corto ha sido dirigido por el oscarizado director Joachim Back, premiado en 2009 por The New Tenants.
A lo largo del visionado van apareciendo alertas -algo molestas- relacionadas con el producto que nos van informando sobre sus características.
Desde un primer instante capta la atención del espectador y tiene el suficiente poder narrativo-audiovisual para que consumas 10 minutos de tu tiempo en un corto, que más allá de entretener, tiene la intención comercial de querer venderte el coche.

El film utiliza el efecto bucle -muy a lo Memento de Nolan- para convertirse en una espiral enigmática que no conseguiremos descifrar hasta los últimos minutos. Y como no queremos desvelaros nada más… aquí lo tenéis.

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