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Érase una vez un valenciano que no sabía hacer paellas

La cultura gastronómica es una de las facetas más importantes del patrimonio español. Prácticamente todas las comunidades tienen un plato único que puedes degustar. En Valencia, el plato típico es la paella, y es lógico pensar que por ser valenciano uno sabe hacer paellas. ¿A qué sería raro que un italiano no supiera hacer un buen plato de pasta?

Pues parece que no es tan raro porque Arroz Dacsa se aprovechado de esa carencia cultural-gastronómica para crear la Escuela de Paellas -sí, es real-. Y es que los platos tradicionales dependen enormemente del paso generacional como medio vehicular a la hora de transmitir el método correcto de padres a hijos. Es decir, lo que comúnmente se diría ‘la receta de la abuela’. Pero en realidad, la receta siempre va a poderse consultar en un libro o internet, pero la forma de hacerlo no. Es por eso que Arroz Dacsa ha querido llevar a cabo este proyecto, y para hacerlo posible, ha contado con la creatividad de la Agencia Kid, quiénes han ideado una fantástica campaña que lleva por título: ‘El valenciano que no sabía hacer paellas’

En el corto promocional de 4 minutos nos cuentan la historia de Romero, un chico poco afortunado con los quehaceres paelleros, que por más que su familia le ha enseñado cómo se hace correctamente una paella, no lo ha conseguido. Con ese peso ha tenido que cargar gran parte de su vida. De hecho, cuando decide irse al extranjero para que nadie ni nada le recuerde su fracaso, su novia le pregunta si sabe hacer paellas. Qué amargura, ¿no? En ese momento, ve que todo esta perdido, y que la única forma de escaparse de esa presión es quitándose la vida. Entonces, recibe una llamada de la Escuela de Dacsa y se produce el esperado giro argumental de 360º: cuando Romero decide ponerle fin a su condena y apuntarse a la Escuela de Paellas. Un lugar que roza la clandestinidad, porque vaya vergüenza que alguien se entere de que un valenciano no sabe hacer paellas, ¿no? Pues para nada. De los fracasos se aprende y nadie nace enseñado. Y lo importante es que uno mismo tome la decisión de querer cambiar las cosas y si hace falta, como en este caso, se busque la ayuda de profesionales que puedan intervenir y ayudarnos.

Por cierto, de ver tanta paella, ¿no os apetece una? 🙂

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